Soixante-quinze

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Soixante-quinze livres lus! 

Pues llegue a mi meta de 75 libros en 2016, faltando aún 17 días para acabarse el año, aun quizás leeré 1 o 2 libros más pero ya cumplí la meta que me propuse, que originalmente eran 25, hice 3 veces mi meta inicial.

Aunque se ve que en los últimos meses empecé a leer menos, me ayudo mucho los primeros que normalmente leía al menos 6 o 7. Ah, por cierto, esta entrada estará llena de estadísticas que a nadie le importa. Pero a veces mi nerd interior quiere escribir algo, aunque nadie lo lea.

¿Se nota que soy fan de Haruki Murakami? Me leí 15 libros de el este año, seguido de 10 de Erin Hunter y 9 de J.K. Rowling. Me da un poco de pena que ya no me queda mas que una novela pendiente de Murakami, me gusta mucho su estilo de escritura y hasta el momento no he encontrado ningún autor similar a el.

Una de las sagas que no esperaba que me sorprendiera es la de Harry Potter, nunca fui fan de las películas, creo que ni he visto todas y… casi me leí de tirón los libros en los últimos meses de este año. La que he leído ya mas lentamente es la de Los Gatos Guerreros de Erin Hunter, debido a que lo estoy leyendo en español y los están traduciendo muy lento…

Me ha dado pereza, he de admitir empezar a leerlos en inglés, mas que nada porque traducen los nombres de los personajes (pues son apodos, no nombres propios) pero quizás el siguiente año, quizás no.

En si esta gráfica no me sorprende mucho, mas que nada leo autores japoneses, ingleses y estadounidenses, de donde me he llevado decepciones son con los autores mexicanos, no he encontrado nada decente.

Mis libros favoritos de este año por orden serían:

  1. Norwegian Wood de Haruki Murakami
  2. La Tregua de Mario Benedetti
  3. 1Q84 de Haruki Murakami
  4. La mujer del viajero en el tiempo de Audrey N.
  5. Yo antes de ti de Jojo Moyes
  6. Ready Player One de Ernest Cline
  7. El bosque de los secretos de Erin Hunter
  8. Baila Baila Baila de Haruki Murakami
  9. 11/22/63 de Stephen King
  10. Desafiando al corazón de Kristel Ralston

Tengo la idea de proponerme menos libros en 2017 porque quiero enfocar mas tiempo a proyectos personales, aun no se cuantos pero quizás, 48, 51…

Ven y camina conmigo
Cambiamos de piel
Ven y verás que al final
No lo hice tan mal…

El pueblo de los gatos (1Q84, Haruki Murakami)

El joven viajaba solo, a su gusto, con una única maleta como equipaje. No tenía un destino. Se subía al tren, viajaba y, cuando encontraba un lugar que le atraía, se bajaba.

Buscaba alojamiento, visitaba el pueblo y permanecía allí cuanto quería. Si se hartaba, volvía a subirse al tren. Así era como pasaba siempre sus vacaciones. Desde la ventana del tren se veía un hermoso río serpenteante, a lo largo del cual se extendían elegantes colinas verdes. En la falda de aquellas colinas había un pueblecillo en el que se respiraba un ambiente de calma. Tenía un viejo puente de piedra. Aquel paisaje lo cautivó. Allí quizá podría probar deliciosos platos de trucha de arroyo. Cuando el tren se detuvo en la estación, el joven se bajó con su maleta. Ningún otro pasajero se bajó allí. El tren partió inmediatamente después de que se hubiera bajado. En la estación no había empleados. Debía ser una estación poco transitada.

El joven atravesó el puente de piedra y caminó hasta el pueblo. Estaba completamente en silencio. No se veía a nadie. Todos los comercios tenían las persianas bajadas y en el ayuntamiento no había ni un alma. En la recepción del único hotel del pueblo tampoco había nadie. Llamó al timbre, pero nadie acudió. Parecía un pueblo deshabitado. A lo mejor todos estaban durmiendo. Pero todavía eran las diez y media de la mañana. Demasiado temprano para echar una siesta. O quizá, por algún motivo, la gente había abandonado el pueblo y se había marchado. En cualquier caso, hasta la mañana siguiente no llegaría el próximo tren, así que no le quedaba más remedio que pasar allí la noche. Para matar el tiempo, se paseó por el pueblo sin rumbo fijo. Pero en realidad aquél era el pueblo de los gatos. Cuando el sol se ponía, numerosos gatos atravesaban el puente de piedra y acudían a la ciudad. Gatos de diferentes tamaños y diferentes especies. Aunque más grandes que un gato normal, seguían siendo gatos.

Sorprendido al ver aquello, el joven subió deprisa al campanario que había en medio del pueblo y se escondió. Como si fuera algo rutinario, los gatos abrieron las persianas de las tiendas, o se sentaron delante de los escritorios del ayuntamiento, y cada uno empezó su trabajo. Al cabo de un rato, un grupo aún más numeroso de gatos atravesó el puente y fue a la ciudad. Unos entraban en los comercios y hacían las compras, iban al ayuntamiento y despachaban papeleo burocrático o comían en el restaurante del hotel. Otros bebían cerveza en las tabernas y cantaban alegres canciones gatunas. Unos tocaban el acordeón y otros bailaban al compás. Al poseer visión nocturna, apenas necesitaban luz, pero gracias a que aquella noche la luna llena iluminaba hasta el último rincón del pueblo, el joven pudo observarlo todo desde lo alto del campanario. Cerca del amanecer, los gatos cerraron las tiendas, ultimaron sus respectivos trabajos y ocupaciones y fueron regresando a su lugar de origen atravesando el puente. Al amanecer los gatos ya se habían ido y el pueblo se había quedado desierto de nuevo, entonces el joven bajó, se metió en una cama del hotel y durmió cuanto quiso. Cuando tuvo hambre, se comió el pan y el pescado que habían sobrado en la cocina del hotel. Luego, cuando a su alrededor todo empezó a oscurecer, volvió a esconderse en lo alto del campanario y observó hasta el albor el comportamiento de los gatos.

El tren paraba en la estación antes del mediodía y antes del atardecer. Si se subía en el de la mañana, podría continuar su viaje, y si se subía en el de la tarde, podría regresar al lugar del que procedía. Ningún pasajero se bajaba ni nadie tomaba el tren en aquella estación. Y sin embargo el ferrocarril siempre se detenía cumplidamente y partía un minuto después. Por lo tanto, si así lo deseara, podría subirse al tren y abandonar el pueblo de los gatos en cualquier momento. Pero no quiso. Era joven, sentía una profunda curiosidad y estaba lleno de ambición y de ganas de vivir aventuras. Deseaba seguir observando aquel enigmático pueblo de los gatos. Quería saber, si era posible, desde cuándo habían ocupado los gatos aquel lugar, cómo funcionaba el pueblo y qué demonios hacían ahí aquellos animales. Nadie más, aparte de él, debía haber sido testigo de aquel misterioso espectáculo.

A la tercera noche, se armó cierto revuelo en la plaza que había bajo el campanario. «¿Qué es eso ¿No huelen a humano?», dijo uno de los gatos. «Pues ahora que lo decís, últimamente tengo la impresión de que huele raro», asintió olfateando uno de ellos. «La verdad es que yo también lo he notado», añadió otro. «¡Qué raro! Porque no creo que haya venido ningún ser humano», comentó otro de los gatos. «Si, tienes razón. No es posible que un ser humano haya entrado en el pueblo de los gatos». «Pero no cabe duda de que huele a uno de ellos.» Los gatos formaron varios grupos e inspeccionaron hasta el último rincón del pueblo, como una patrulla vecinal. Cuando se lo toman en serio, los gatos tienen un olfato excelente. No tardaron mucho en darse cuenta de que el olor procedía de lo alto del campanario. El joven oía cómo sus blandas patas subían ágilmente por las escaleras del campanario. «¡Esto es el fin!», pensó. Los gatos parecían muy excitados y enfadados por el olor a humano. Tenían las uñas grandes y agudas y los dientes blancos y afilados. Además, aquel era un pueblo en el que los seres humanos no debían adentrarse. No sabía qué suerte le esperaría cuando lo encontraran, pero no creía que fueran a permitirle irse de allí habiendo descubierto el secreto. Tres de los gatos subieron hasta el campanario y se pusieron a olfatear. «¡Qué extraño!», dijo uno sacudiendo sus largos bigotes. «Aunque huele a humano, no hay nadie». «¡Sí que es raro», comentó otro. «En todo caso, aquí no hay nadie. Busquemos en otra parte».«¡Esto es de locos!».

Movieron extrañados la cabeza y se fueron. Los gatos bajaron las escaleras sin hacer ruido y se esfumaron en medio de la oscuridad nocturna. El joven soltó un suspiro de alivio; a él también le parecía de locos. Los gatos y él habían estado literalmente a un palmo de distancia en un lugar angosto. No habría podido escaparse. Y sin embargo, parecían no haberlo visto. El joven examinó sus manos. «Las estoy viendo. No me he vuelto invisible. ¡Qué raro! En cualquier caso, por la mañana iré hasta la estación y me marcharé de este pueblo en el primer tren. Quedarme aquí es demasiado peligroso. La suerte no puede durar siempre».

Pero al día siguiente, el tren de la mañana no se detuvo en la estación. Pasó delante de sus ojos sin disminuir siquiera la velocidad. Lo mismo ocurrió con el tren de la tarde. Se veía al conductor en su asiento y los rostros de los pasajeros al lado de las ventanillas. Pero el tren no dio señales de que fuera a pararse. Era como si la silueta del joven que esperaba el tren no se reflejara en los ojos de la gente. O como si fuera la estación la que no se reflejara. Cuando el tren de la tarde desapareció a lo lejos, a su alrededor se hizo un silencio absoluto, como nunca antes había sentido. Entonces, el sol empezó a ponerse. «Va siendo hora de que los gatos aparezcan.» El joven supo que se había perdido. «Este no es el pueblo de los gatos», se dio cuenta al fin. Aquel era el lugar en el que debía perderse. Un lugar ajeno a este mundo que habían dispuesto para él. Y el tren jamás volvería a detenerse en aquella estación para llevarlo a su mundo de origen.

Sin título

Para mediados de noviembre me compre un Kindle y debo de aceptar que ha sido la mejor compra que he hecho desde hace algún tiempo, casi al inmediato volví a una red social que tenia abandonada: Goodreads.Kindle

Anteriormente al Kindle había leído en toda mi vida 10 libros, 10 libros en 23 años, no me extraña el promedio tan bajo que se le dio en encuestas a nuestro chiste de país, en el que decían que leíamos 5.3 libros al año (¡y solo 1.8 eran libros leídos por gusto!). Volviendo al tema del Kindle y Goodreads, me propuse leer 6 libros en lo que quedaba del año, que eran alrededor de 2 meses, ya había leído 3 por lo que no era tarea imposible, y termine leyendo 8 mas para terminar 2015 con 11 libros leídos.

En solo 2 meses leí 8 libros con mi nuevo lector electrónico, entre mis libros favoritos que leí a lo largo del año pasado puedo mencionar tres con seguridad: El Marciano, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y Soy Leyenda.

Nunca me he propuesto resoluciones reales en año nuevo, no me gusta mucho festejar este tipo de ocasiones (mas que por la comida, ejem…) aunque esta vez me he propuesto dos, una es personal, y la otra es sobre la lectura, 30 libros en 2016, es decir, 2.5 libros al mes. Voy a leer el triple de libros que leí en mi vida en solo 366 días.

¿Y porque tantos? La verdad no tengo una razón en especifico, cierta amiga que me recomendó el libro de Crónica del pájaro da cuerda al mundo que es una lectora ferviente me animo a leer mas. Antes puedo afirmar que decía que no me gustaba leer, hasta que vi la primera temporada de Game of Thrones y supe que tenia que leer la saga completa de Canción de Hielo y Fuego, y así fue, leí los 5 libros en el 2014.

Por lo tanto, 10 libros de los que estoy seguro que quiero leer en este año son los siguientes, los primeros 2 son los que ya empece en este año.

  • Steve Jobs de Isaacson Walter
  • Lolita de Vladimir Nabokov
  • Into the wild (Warriors #1) de Erin Hunter (Si me gusta esta saga de Warriors, vaya tiempo que me espera finalizarla, son mas de 20 libros)
  • Ladrona de libros de Markus Zusak
  • Les miserables de Victor Hugo
  • The Road de Cormac McCarthy
  • To kill a Mockingbird de Harper Lee
  • Norwegian Wood de Haruki Murakami
  • Fight Club de Chuck Palahniuk
  • The Winds of Winter de George R. R. Martin (Por favor George, publicalo este año…)

Los otros 20 libros aún no lo se, en mi cuenta de Goodreads tengo marcado 50 libros que quiero leer, así que ya veré, ya veré… ah por cierto, es la primera entrada de mi blog personal, hace tiempo que quería un lugar donde escribir, algo no tan personal como mi Facebook ni tan privado como mi Tumblr. Así que, Hola mundo (o nadie, mas bien).