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Desde la última entrada que escribí sobre los libros que leí en Marzo y Abril he leído otros 29 libros, solo que no había tenido ganas (o tiempo) de escribir sobre ellos. 7 libros por mes, nada mal, llevo 56 libros en el año y según Goodreads estoy 6 libros adelantado a los que debería de llevar para mi meta de 75 libros en 2016.

En Mayo me anime a leer dos libros de Stephen King, no me gustan los libros de terror (ni películas) por eso no había leído libros de el, pero 11/22/63 es mas de ciencia ficción y viaje en el tiempo, esta bastante buena e incluso vi la serie que hicieron sobre el libro. También leí su libro mitad biografía, mitad consejos para escribir, se me ha metido en la mente en escribir, e incluso por ahí tengo algún borrador pero de momento no he pulido la idea, quizás mas adelante.

De Junio a principios de Agosto leí varios libros pero mas que nada empece y termine la saga de Harry Potter, nunca fui fan de las películas, creo que ni las vi en su totalidad por eso no me llamaba la atención los libros. Que error. Sin duda me gusto bastante esta saga y aunque suene cliché me gusto mas que la película.

En Agosto me dedique a un solo libro al principio, bueno en teoría son 3, que es 1Q84 de Haruki Murakami. Es el libro mas… Murakami que he leído de el, por decirlo de alguna manera, demasiado bizarro pero cada página te hacia querer leer la siguiente. Te da una idea muy extraña pero curiosa de como uno lidia con la soledad.

Fanart sobre 1Q84 de Haruki Murakami.
Fanart sobre 1Q84 de Haruki Murakami.

Hay un pequeño cuento titulado “El pueblo de los gatos” dentro de 1Q84 que me gusto muchísimo, esta un poco largo pero vale la pena leerlo. Lo publique en una entrada aparte aquí.

Recientemente leí 2 libros cortos (Bob un gato callejero y El mundo según Bob), de aproximadamente 200 páginas cada uno en la que James describe como el, siendo un sintecho y recuperándose de las drogas, encuentra a un gato naranja que le cambia la vida, incluso en Noviembre habrá película sobre esta bonita historia.

En fin, aún no se que libros empezar en Septiembre, ya veremos.

El pueblo de los gatos (1Q84, Haruki Murakami)

El joven viajaba solo, a su gusto, con una única maleta como equipaje. No tenía un destino. Se subía al tren, viajaba y, cuando encontraba un lugar que le atraía, se bajaba.

Buscaba alojamiento, visitaba el pueblo y permanecía allí cuanto quería. Si se hartaba, volvía a subirse al tren. Así era como pasaba siempre sus vacaciones. Desde la ventana del tren se veía un hermoso río serpenteante, a lo largo del cual se extendían elegantes colinas verdes. En la falda de aquellas colinas había un pueblecillo en el que se respiraba un ambiente de calma. Tenía un viejo puente de piedra. Aquel paisaje lo cautivó. Allí quizá podría probar deliciosos platos de trucha de arroyo. Cuando el tren se detuvo en la estación, el joven se bajó con su maleta. Ningún otro pasajero se bajó allí. El tren partió inmediatamente después de que se hubiera bajado. En la estación no había empleados. Debía ser una estación poco transitada.

El joven atravesó el puente de piedra y caminó hasta el pueblo. Estaba completamente en silencio. No se veía a nadie. Todos los comercios tenían las persianas bajadas y en el ayuntamiento no había ni un alma. En la recepción del único hotel del pueblo tampoco había nadie. Llamó al timbre, pero nadie acudió. Parecía un pueblo deshabitado. A lo mejor todos estaban durmiendo. Pero todavía eran las diez y media de la mañana. Demasiado temprano para echar una siesta. O quizá, por algún motivo, la gente había abandonado el pueblo y se había marchado. En cualquier caso, hasta la mañana siguiente no llegaría el próximo tren, así que no le quedaba más remedio que pasar allí la noche. Para matar el tiempo, se paseó por el pueblo sin rumbo fijo. Pero en realidad aquél era el pueblo de los gatos. Cuando el sol se ponía, numerosos gatos atravesaban el puente de piedra y acudían a la ciudad. Gatos de diferentes tamaños y diferentes especies. Aunque más grandes que un gato normal, seguían siendo gatos.

Sorprendido al ver aquello, el joven subió deprisa al campanario que había en medio del pueblo y se escondió. Como si fuera algo rutinario, los gatos abrieron las persianas de las tiendas, o se sentaron delante de los escritorios del ayuntamiento, y cada uno empezó su trabajo. Al cabo de un rato, un grupo aún más numeroso de gatos atravesó el puente y fue a la ciudad. Unos entraban en los comercios y hacían las compras, iban al ayuntamiento y despachaban papeleo burocrático o comían en el restaurante del hotel. Otros bebían cerveza en las tabernas y cantaban alegres canciones gatunas. Unos tocaban el acordeón y otros bailaban al compás. Al poseer visión nocturna, apenas necesitaban luz, pero gracias a que aquella noche la luna llena iluminaba hasta el último rincón del pueblo, el joven pudo observarlo todo desde lo alto del campanario. Cerca del amanecer, los gatos cerraron las tiendas, ultimaron sus respectivos trabajos y ocupaciones y fueron regresando a su lugar de origen atravesando el puente. Al amanecer los gatos ya se habían ido y el pueblo se había quedado desierto de nuevo, entonces el joven bajó, se metió en una cama del hotel y durmió cuanto quiso. Cuando tuvo hambre, se comió el pan y el pescado que habían sobrado en la cocina del hotel. Luego, cuando a su alrededor todo empezó a oscurecer, volvió a esconderse en lo alto del campanario y observó hasta el albor el comportamiento de los gatos.

El tren paraba en la estación antes del mediodía y antes del atardecer. Si se subía en el de la mañana, podría continuar su viaje, y si se subía en el de la tarde, podría regresar al lugar del que procedía. Ningún pasajero se bajaba ni nadie tomaba el tren en aquella estación. Y sin embargo el ferrocarril siempre se detenía cumplidamente y partía un minuto después. Por lo tanto, si así lo deseara, podría subirse al tren y abandonar el pueblo de los gatos en cualquier momento. Pero no quiso. Era joven, sentía una profunda curiosidad y estaba lleno de ambición y de ganas de vivir aventuras. Deseaba seguir observando aquel enigmático pueblo de los gatos. Quería saber, si era posible, desde cuándo habían ocupado los gatos aquel lugar, cómo funcionaba el pueblo y qué demonios hacían ahí aquellos animales. Nadie más, aparte de él, debía haber sido testigo de aquel misterioso espectáculo.

A la tercera noche, se armó cierto revuelo en la plaza que había bajo el campanario. «¿Qué es eso ¿No huelen a humano?», dijo uno de los gatos. «Pues ahora que lo decís, últimamente tengo la impresión de que huele raro», asintió olfateando uno de ellos. «La verdad es que yo también lo he notado», añadió otro. «¡Qué raro! Porque no creo que haya venido ningún ser humano», comentó otro de los gatos. «Si, tienes razón. No es posible que un ser humano haya entrado en el pueblo de los gatos». «Pero no cabe duda de que huele a uno de ellos.» Los gatos formaron varios grupos e inspeccionaron hasta el último rincón del pueblo, como una patrulla vecinal. Cuando se lo toman en serio, los gatos tienen un olfato excelente. No tardaron mucho en darse cuenta de que el olor procedía de lo alto del campanario. El joven oía cómo sus blandas patas subían ágilmente por las escaleras del campanario. «¡Esto es el fin!», pensó. Los gatos parecían muy excitados y enfadados por el olor a humano. Tenían las uñas grandes y agudas y los dientes blancos y afilados. Además, aquel era un pueblo en el que los seres humanos no debían adentrarse. No sabía qué suerte le esperaría cuando lo encontraran, pero no creía que fueran a permitirle irse de allí habiendo descubierto el secreto. Tres de los gatos subieron hasta el campanario y se pusieron a olfatear. «¡Qué extraño!», dijo uno sacudiendo sus largos bigotes. «Aunque huele a humano, no hay nadie». «¡Sí que es raro», comentó otro. «En todo caso, aquí no hay nadie. Busquemos en otra parte».«¡Esto es de locos!».

Movieron extrañados la cabeza y se fueron. Los gatos bajaron las escaleras sin hacer ruido y se esfumaron en medio de la oscuridad nocturna. El joven soltó un suspiro de alivio; a él también le parecía de locos. Los gatos y él habían estado literalmente a un palmo de distancia en un lugar angosto. No habría podido escaparse. Y sin embargo, parecían no haberlo visto. El joven examinó sus manos. «Las estoy viendo. No me he vuelto invisible. ¡Qué raro! En cualquier caso, por la mañana iré hasta la estación y me marcharé de este pueblo en el primer tren. Quedarme aquí es demasiado peligroso. La suerte no puede durar siempre».

Pero al día siguiente, el tren de la mañana no se detuvo en la estación. Pasó delante de sus ojos sin disminuir siquiera la velocidad. Lo mismo ocurrió con el tren de la tarde. Se veía al conductor en su asiento y los rostros de los pasajeros al lado de las ventanillas. Pero el tren no dio señales de que fuera a pararse. Era como si la silueta del joven que esperaba el tren no se reflejara en los ojos de la gente. O como si fuera la estación la que no se reflejara. Cuando el tren de la tarde desapareció a lo lejos, a su alrededor se hizo un silencio absoluto, como nunca antes había sentido. Entonces, el sol empezó a ponerse. «Va siendo hora de que los gatos aparezcan.» El joven supo que se había perdido. «Este no es el pueblo de los gatos», se dio cuenta al fin. Aquel era el lugar en el que debía perderse. Un lugar ajeno a este mundo que habían dispuesto para él. Y el tren jamás volvería a detenerse en aquella estación para llevarlo a su mundo de origen.

Mars et avril

Pues, en los Marzo y Abril, leí 12 libros en total, he ido bajando mi promedio pero es que he estado leyendo libros mas largos, al menos sigo dentro de la "meta" de un libro por semana. En cuanto a Marzo, lo mas destacado es que volví a leer otro libro de Kristal Ralston (Un capricho del destino), y aunque es muy cliché, me encantan estas historias de amor.

Volví a leer otro libro de Haruki Murakami, Kafka en la orilla y sinceramente es otro de mis libros favoritos de este autor, aunque sigo pensando que prefiero Norwegian Wood. Aparte leí otros 2 libros de mi saga favorita de los Gatos Guerreros.

En Abril, volví a leer otro de Haruki, After Dark pero sinceramente no me gusto mucho que digamos, también leí un clásico: Guerra de los mundos. Tampoco me gusto, este libro tenia muchas, pero demasiadas ubicaciones en el Reino Unido que hacían demasiado confusa la lectura para alguien que no conoce ese país. Volví a leer otro libro de los Gatos Guerreros y tristemente, solo me queda 1 mas en español, no he querido pasar a leerlo en ingles porque traducen varios nombres y apodos y sería mas confuso el saber quien es quien, pero ya veremos…

Aparte en este mes leí otros dos libros que quiero mencionar, uno es El Profesor que fue el primer libro que leo de misterio y al menos, me gusto bastante como para darle 4/5 en Good Reads. El otro libro, que no me gusto tanto pero se me hizo muy interesante es El incidente del perro de medianoche, que prácticamente vez el mundo como lo ve un niño con autismo.

Actualmente estoy leyendo 22/11/63 de Stephen King, no me gusta mucho el genero al que se dedica este autor, pero este libro no es de terror así que le di una oportunidad por sugerencia de Isabel, quien es muy fan de Stephen, de momento me va gustando bastante aunque llevo poco mas de 15% del libro, ya veremos…

En otros temas, llevo varias semanas decidiendome en lo que será mi primer tatuaje, pero sigo indeciso… solo indeciso en cuanto al dibujo, el significado estoy seguro: quiero que sea sobre mi hija.

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